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Grandes Razas de Perros

¿Por qué mi perro vomita espuma blanca?

Enfermo mi cachorro

Si eres dueño de un perro, seguramente sabrás que los vómitos son algo que forma parte de la vida cotidiana de estos animales. Esto ocurre sin importar qué edad tenga tu pequeño amigo, y existen muchas razones para ello.

Así que no te sorprendas ni te alarmes cuando vomite espuma blanca. En estos casos, lo importante es que puedas prestar especial atención a los síntomas para así determinar si tu perro necesita atención veterinaria inmediata o si simplemente fue algo transitorio que se debió a razones comunes. Para ayudarte a identificar esto, en este artículo traemos para ti algunas de las razones por las que tu perro vomita espuma blanca.

Mi perro vomita blanco

1. Tu perro comió muy rápido

Esta es una de las principales causas por las cuales un perro vomita espuma blanca. Si tu mascota ha estado muy ansiosa por la comida, hasta el punto en que llegó a comerse todo lo que le diste de un solo bocado y prácticamente sin haber masticado, entonces esto puede provocar el vómito espumoso y blanco.

2. Tu perro ingirió algo no comestible

También puede darse el caso en que tu perro come algo que no debió haber comido, como por ejemplo polvo, cabellos, etc. Cuando esto pasa, tu mascota se puede atragantar, y una respuesta natural de su organismo será vomitar lo que ha ingerido, generando entonces un vómito con espuma blanca.

Mi perro comio algo que hace que vomite blanco

3. Tu perro comió algo muy grande

Otra de las razones por las cuales tu perro vomita espuma blanca es que ha comido algo muy grande para él. Recuerda que tu mascota también es un ser vivo, y si ingiere algo muy grande, entonces su sistema digestivo puede irritarse y provocar el vómito.

4. Tu perro ha hecho mucha actividad física

Otra de las razones por las que tu perro vomita espuma blanca es que ha hecho demasiado ejercicio. Al igual que como ocurre en los seres humanos, una actividad física excesiva es capaz de ocasionar ganas de vomitar. Esto puede deberse a varias razones, como por ejemplo que tu mascota está deshidratada, no respiró correctamente o ha retenido mucho líquido en el cuerpo.

5. Tu perro tiene un desorden digestivo

Existe un desorden digestivo llamado “gastritis de reflujo”, el cual se produce cuando se acumula mucho ácido dentro del estómago de tu mascota, provocando que tu perro vomite espuma blanca. En este caso, dicha espuma es la bilis, por lo que esta patología también recibe el nombre de “síndrome de vómitos biliosos”.

Para detectar si tu mascota tiene este problema presta atención a la hora en que tu perro vomita espuma blanca. Si esto ocurre antes de que haya comido algo, en la primera hora del día (es decir, cuando tu perro está en ayunas), entonces es probable que tenga este desorden digestivo.
En estos casos no dudes en consultar a un especialista, especialmente si también observas sangre en el vómito (ya que en este caso se puede tratar de una úlcera). Los veterinarios son profesionales altamente capacitados para asesorarte y brindarle a tu mascota la atención que tanto necesita.

6. Tu perro tiene rabia

Sin duda alguna, a lo largo de la historia la rabia se ha asociado con la espuma blanca. Sin embargo, el vómito de espuma blanca es uno de los síntomas que aparecen en las fases finales de esta patología, y ocurre principalmente cuando algún nervio de la boca se ha atrofiado.

Perro con rabia

7. Tu perro tiene una dilatación gástrica o abdominal

En este caso es fundamental que recurras al veterinario lo antes posible. Una dilatación gástrica o abdominal ocurre cuando tu perro acumula mucho aire, espuma y jugos gástricos dentro de su organismo. Debido a esto, el abdomen de tu pequeño amigo se infla y se retuerce, lo que puede llegar a sofocar su estómago.

Esta dolencia es bastante peligrosa. De hecho, se considera que la dilatación gástrica o abdominal es una de las principales causas de muerte en los perros. Para detectarla, presta atención si tu mascota tiene alguno de estos síntoma, aparte del vómito de espuma blanca:

  • Náuseas (es decir, intenta vomitar y no puede).
  • Abdomen inflado.
  • Dolor e intranquilidad.
  • Estreñimiento.
  • Salivación excesiva.
  • Tos.
  • Aspecto encorvado.
  • Encías bastante pálidas.
  • Decaimiento.

Así que, si observas varios o alguno de estos síntomas, entonces contacta a tu médico veterinario de confianza. Él es capaz de brindar un diagnóstico oportuno, a la vez que te orientará sobre el tratamiento que debes seguir.

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